Tienes un hijo o hija y tras ver en el test de embarazo que es
positivo decides, junto a tu pareja, que es el momento de darle la
noticia, porque pronto tendrá un nuevo compañero de juegos, de diálogos,
de momentos… un nuevo compañero en su vida.
Os acercáis a él, ponéis cara de sorpresa y le explicáis con eso de
“¿sabes qué?” y eso de “tenemos una noticia que darte” que “pronto,
dentro de unos meses, tendrás un hermanito”. Pero oye, ¿saben ellos qué
es un hermanito? Si no tienen ninguno… ¿qué pasa por sus cabecitas? A
saber… por eso es importante resolver las dudas, o anticiparnos a ellas, cuando mamá está de nuevo embarazada.
Para ilustrar mis palabras he querido hacer uso de una viñeta de Mayor y Menor,
del dibujante Chanti, que me encanta, en que podemos ver las dudas que
tiene el mayor cuando se entera de que va a tener un hermanito. A
continuación podéis ver la historia completa.
Creemos que los niños saben más de lo que saben. Sí, es cierto que
captan mucho de su alrededor, que saben más de lo que les enseñamos (esa
es la gracia, sino mal andaríamos) y que a veces nos sorprenden con
cosas increíbles. Pero eso no quiere decir que sean capaces de
entenderlo todo, ni mucho menos. Yo siempre que me viene a la mente lo
listos que son mis hijos me convenzo de no hacerlos mayores antes de
tiempo pensando en los años que tienen: “hace 5 años ni siquiera
existía”, me digo, o simplemente me fijo en qué pasa si les pongo el
pantalón medio girado o si lo subo hasta los sobacos, en “modo Julián
Muñoz”, de manera que a nosotros nos molestaría mucho… pues no pasa
nada. Se los dejan así. ¿Conclusión? Son muy listos, pero siguen siendo niños.
Así que cuando explicamos las cosas no podemos pensar que lo
entienden del mismo modo que lo haríamos nosotros cuando recibimos un
mensaje, y menos si el mensaje es tan importante y trascendente. Tener
un nuevo hermano no sucede todos los días, lo tienes un día y lo tienes
ya para el resto de tu vida. Y eso hace cambiar todo el funcionamiento
familiar en muchos sentidos, así que después de “vas a tener un
hermanito” podríamos hacer una simple pregunta, para seguir con la
conversación: “¿sabes qué es un hermanito?”.
Y a partir de ahí explicar qué son los bebés, cómo son, enseñarle sus
fotos de pequeño, decirle que al principio no hablan y que no juegan,
que es muy importante porque los niños suelen llevarse una gran decepción
cuando por fin nace el hermano, el nuevo compañero de juegos, y se dan
cuenta de que no solo es mucho más pequeño y apenas tiene pelo, sino que
además ni habla, ni camina, ni coge juguetes ni nada de nada.
Quizás así podamos evitar que se hagan una idea equivocada y que
lleguen a imaginar tantas cosas como el hermano mayor de la viñeta de
Chanti, que pobrecito cuanto más piensa, peor.

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